BlueCruise con remolque permite conducción manos libres en carreteras habilitadas, pero exige supervisión permanente. Fuente: Ford Motor Company.
Estados Unidos aprobó una fuerte reducción de sus exigencias de consumo promedio para automóviles y camionetas. La nueva regla de la NHTSA fija un promedio de 34,9 millas por galón para el año modelo 2031, equivalente a cerca de 14,8 kilómetros por litro, y elimina desde 2028 el intercambio de créditos entre fabricantes.
El cambio reemplaza la trayectoria anterior, que apuntaba a aproximadamente 50,4 mpg en 2031. La administración de Donald Trump sostiene que la norma reducirá el precio de los vehículos y ampliará la libertad de elección. Organizaciones ambientales advierten, en cambio, que aumentará el consumo de combustible y las emisiones durante las próximas décadas.
Qué cambia en las normas CAFE
CAFE es el programa que regula el consumo promedio de las flotas vendidas por cada fabricante en Estados Unidos. No exige que todos los modelos alcancen la misma cifra: las marcas pueden combinar vehículos eficientes con otros de mayor consumo y deben cumplir un promedio calculado según categorías y volúmenes.
La regla definitiva, llamada SAFE Vehicles Rule III, reduce la pendiente de mejora exigida y establece un objetivo de 34,9 mpg para 2031, frente a los 30,1 mpg correspondientes al año modelo 2024. El gobierno afirma que la medida mantendrá avances en eficiencia, pero a un ritmo menor.
También se eliminará el mercado de créditos CAFE desde el año modelo 2028. Hasta ahora, un fabricante que superaba su objetivo podía vender créditos a otro que no alcanzaba la meta. Ese mecanismo benefició especialmente a compañías eléctricas como Tesla, que generaban excedentes por no vender vehículos con motor de combustión.
Las pickups y los SUV también cambiarán de clasificación
Otra modificación importante comenzará en 2030. La NHTSA ajustará los criterios utilizados para clasificar automóviles y camionetas livianas. Durante años, algunos crossover incorporaron características específicas para ser considerados light trucks y enfrentar metas menos exigentes.
La autoridad espera que el nuevo método cambie la proporción actual —aproximadamente 70% camionetas livianas y 30% automóviles— hacia una distribución inversa. El objetivo declarado es eliminar incentivos regulatorios que empujaban a los fabricantes a modificar artificialmente los vehículos para obtener una categoría más favorable.
La reconfiguración puede influir en el diseño de futuros SUV compactos, hatchbacks y familiares. Sin embargo, la reducción general de las metas entrega al mismo tiempo más espacio para mantener motores grandes en pickups y utilitarios.
El gobierno promete vehículos más baratos
El Departamento de Transporte calcula que la regla reducirá en unos US$1.300 el precio promedio de un vehículo nuevo y generará ahorros acumulados de US$138.000 millones durante cinco años. También sostiene que, al facilitar la compra de unidades más modernas, podría evitar lesiones y salvar vidas.
Esas cifras corresponden a proyecciones del propio gobierno y dependen de supuestos sobre precios, renovación del parque, tecnología y combustible. Un menor costo inicial puede verse compensado parcialmente por un gasto mayor en bencina durante la vida útil del vehículo.
Impacto sobre los eléctricos y la industria
La norma no prohíbe los autos eléctricos ni impide que una marca amplíe su oferta. Sí reduce una de las presiones regulatorias que empujaban a los fabricantes tradicionales a vender más eléctricos, híbridos y motores eficientes para cumplir sus promedios.
Ford, General Motors y Stellantis obtendrán mayor flexibilidad para ajustar su mezcla de pickups, SUV y automóviles. Tesla y otros productores eléctricos perderán parte del valor de los créditos que vendían a sus competidores. La consecuencia final dependerá además de incentivos tributarios, aranceles y normas estatales.
La decisión oficial del Departamento de Transporte fue publicada el 28 de septiembre. La NHTSA mantiene la documentación técnica y los antecedentes del programa CAFE.
Para Chile no existe un efecto regulatorio directo. No obstante, Estados Unidos es uno de los mayores mercados para pickups y SUV, por lo que sus normas influyen en decisiones globales de motorización, inversiones y plataformas. Modelos desarrollados bajo estas condiciones pueden llegar posteriormente a otros países.
Fuentes: Departamento de Transporte de Estados Unidos, NHTSA y antecedentes regulatorios CAFE. Datos verificados el 28 de septiembre de 2026.
