El BYD ETT 44 durante una de las evaluaciones realizadas por Euro NCAP. Foto: Euro NCAP.
El fuerte aumento del diésel está mejorando la ecuación económica de los camiones eléctricos en Europa. Un análisis de Transport & Environment calcula que el continente paga una prima adicional cercana a €203 millones diarios por este combustible, mientras los transportistas asumen unos €236 extra por camión cada semana.
La comparación no significa que todos los camiones eléctricos ya sean más baratos en cualquier ruta. El costo total depende del precio de compra, kilometraje, tarifa eléctrica, peajes, subvenciones y acceso a carga privada. Sin embargo, en mercados como Alemania los modelos a batería ya pueden superar al diésel en costo total de propiedad para operaciones regionales e incluso de larga distancia.
El diésel golpea directamente a la logística
Los camiones representan solo una fracción del parque europeo, pero concentran una proporción muy elevada del consumo de petróleo del transporte por carretera. Por eso una variación del precio del diésel impacta rápidamente en fletes, distribución de alimentos, construcción y comercio.
Transport & Environment estima que los operadores pagan €236 adicionales por semana debido a la prima actual del diésel. Los márgenes del transporte suelen ser estrechos, de modo que una parte del incremento puede terminar trasladándose a clientes y consumidores.
La crisis también afecta a los automovilistas. Europa conserva una flota diésel numerosa y envejecida: cerca de 38% de los automóviles utiliza ese combustible y alrededor de 30% tiene más de 15 años. Esa exposición es mayor que en otras regiones.
Cuándo un camión eléctrico resulta más barato
La ventaja aparece principalmente en flotas que recorren muchos kilómetros y pueden cargar en su base durante la noche. En ese escenario, el mayor precio de compra se distribuye durante una utilización intensa y la electricidad puede contratarse a tarifas más bajas que en cargadores públicos.
En Alemania, los peajes diferenciados por emisiones de CO₂ también cambian la ecuación. El International Council on Clean Transportation concluye que los camiones eléctricos regionales y de larga distancia ya pueden alcanzar un costo total inferior al diésel bajo las condiciones actuales del país.
Transport & Environment calculó anteriormente que un camión eléctrico podía ahorrar alrededor de €1.760 mensuales en energía en Alemania frente a una alternativa diésel. Esa cifra es una estimación basada en precios y patrones de uso definidos; no debe interpretarse como un ahorro garantizado para toda operación.
La infraestructura sigue siendo el gran límite
Un camión pesado necesita más energía y potencia de carga que un automóvil. Las empresas deben evaluar la capacidad de conexión del depósito, el costo de ampliar la red, la disponibilidad de cargadores en ruta y el tiempo que el vehículo permanece detenido.
El informe de transición 2026 del ICCT señala que los cargadores de al menos 150 kW cubren una parte amplia de la red europea principal, pero la infraestructura dedicada específicamente a vehículos pesados alcanza solo una fracción. La distribución también es desigual y se concentra en Alemania, Francia y Países Bajos.
Para larga distancia, depender exclusivamente de carga pública puede mantener el costo por encima del diésel. La ventaja mejora cuando existen tarifas de depósito, generación solar propia, baterías estacionarias o peajes favorables.
Qué implica para los fabricantes
Volvo, Mercedes-Benz, Scania, MAN, Renault Trucks y varios fabricantes chinos ampliaron sus gamas eléctricas durante 2026. Al mismo tiempo, algunas marcas continúan desarrollando hidrógeno para rutas donde el peso, la autonomía o el tiempo de carga dificultan usar baterías.
La presión del diésel puede acelerar pedidos de flotas, pero los operadores seguirán comparando el costo total durante varios años. Un periodo temporal de combustible caro no basta por sí solo para justificar una inversión si la infraestructura o la utilización no son adecuadas.
El estudio de Transport & Environment cifra la prima actual del diésel. El ICCT aporta la comparación de costos y el estado de la infraestructura.
Para Chile, el principal aprendizaje está en la metodología: antes de adoptar un camión eléctrico se deben calcular kilómetros diarios, consumo real, tarifa eléctrica, capacidad de carga, mantenimiento, depreciación y costo del capital. La volatilidad del diésel vuelve más atractiva la electrificación, pero no reemplaza un estudio operativo.
Fuentes: Transport & Environment, International Council on Clean Transportation y datos europeos de transporte. Información verificada el 28 de septiembre de 2026.
